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Con motivaciones diferentes a las de la antigüedad, el pirsin o la perforación constituye una práctica crecientemente habitual entre jóvenes, al tiempo que sus peligrosas consecuencias suelen desconocerse.piercing-boy

Hace pocos días conocí a Brian, de 20 años, buen carácter y nobleza a flor de piel. Andaba él reparando distintas piezas de automóviles. Varias partes de su cuerpo estaban embarradas de grasa negra. Es ayudante en un taller de mecánica automotriz, donde aprende los secretos de todo tipo de carros.

La presencia de elementos metálicos que atraviesan los labios de Brian resulta chocante ante los ojos desacostumbrados de la mayoría de las personas de más edad que conocen al joven. Los adornos, conocidos entre cubanos como pírsines, son una de las formas del llamado «arte corporal», fenómeno que trasciende fronteras y que cada día es más frecuente en las nuevas generaciones.

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El término que los identifica se deriva del inglés pierce y piercing, que se pueden traducir como perforar y perforante, respectivamente, y el Diccionario Panhispánico de Dudas, de la Real Academia Española, lo recoge como pirsin, con el plural pírsines. De esta manera nos referimos al procedimiento mediante el cual se colocan objetos en el cuerpo, casi siempre de metal o de plástico, traspasando la piel, las mucosas y otros tejidos; generalmente se excluye de esta definición la perforación de los lóbulos de las orejas para la sujeción de pendientes.

Para algunos, los pírsines llegan a constituir un ingrediente indispensable de modernidad, un fenómeno social que en la contemporaneidad pudo haber surgido como signo de identidad de personas marginadas, y que se manifestó en grupos humanos como los miembros del movimiento punk a finales de los años 70 del siglo XX.

La historia nos transporta de manera forzosa a ancestrales culturas de diferentes partes del mundo, con sentidos religiosos, estéticos, eróticos o de identidad, enfocados de una manera diferente al presente.

Umbrales

2394030840_3b8b29e72fTan atávicas como la humanidad misma, las perforaciones han estado presentes en todas las civilizaciones. Por ejemplo, en el antiguo Egipto el ombligo anillado llegó a ser una práctica que solo la realeza era digna de usar: eran tiempos donde los ombligos más profundos eran los más preciados.

En los templos mayas y aztecas los sacerdotes se perforaban la lengua como símbolo de comunicación con los dioses. En otras tribus indígenas de América del Sur sus miembros se colocan plumas de colores que atraviesan la nariz para indicar su rango.

Roma tampoco escapó a este tipo de modificaciones. Se cuenta que los miembros de la guardia del César llevaban aros en los pezones como muestra de su virilidad, coraje y fuerza, además de usarlos como colgadores de sus cortas capas empleadas en su vestimenta.

Esta práctica también se llevó a cabo en la época Victoriana, cuando generalmente las mujeres eran las que la empleaban con el fin de realzar el volumen de sus pezones.

Otra de las costumbres ancestrales es el anillado nasal de las mujeres en la India. Practicada en uno o en otro lado de la nariz —dependiendo de la etnia o tribu—, son ejecutadas por las abuelas a sus nietas de pequeña edad, antes de casarse.

Desde la época de la Inquisición, y específicamente a partir del concilio de Trento, algunas sectas religiosas han usado el anillado genital como método de castidad y de expiación de la culpa. También los marinos y piratas realizaban perforaciones en diferentes lugares de sus orejas y marcaban su piel con tatuajes cada vez que cruzaban la línea del Ecuador. De esta manera lucían con orgullo este original currículo que les daba respeto y admiración ante el resto de los marinos.

piercing lenguaDespués de un período largo de desuso, las perforaciones se han popularizado y en la actualidad constituyen una moda incomprensible para muchos. No es raro encontrarse a alguien en la calle con excéntricos objetos que le traspasan disímiles partes del cuerpo.

¿La razón?

Desgraciadamente existen pocos estudios enfocados en las motivaciones de quienes hoy se realizan perforaciones. Casi todos coinciden en algunos puntos como la moda y la individualidad (distinguirse de otros), un cierto acento en la vida personal, la afiliación a determinados grupos o tribus urbanas, la protesta (especialmente en adolescentes, contra padres o autoridades), las motivaciones sexuales y otras razones no específicas. Esta última tendencia incluye a quienes actúan sin un juicio concreto, o impulsivamente.

Interesado en conocer la forma de pensar y las causas de la atracción por los pírsines, conversé con Brian, quien llegó a confesarme: «Realmente no sé porqué lo hice. Unos amigos insistieron y me embullaron».

—¿Quién te lo hizo?

—Un muchacho en su casa, por dos CUC. Él te inyecta la anestesia y todo.

—¿Es médico?

—No, no, nada de eso… Solo sé que se ha especializado en esto.

Como Brian, muchos jóvenes no saben explicarse las razones que le llevaron a perforarse la piel. Él me comentó que hasta hace poco tenía otro pirsin, pero en la lengua. Cuando se lo puso estuvo varios días con una molestia insoportable y no podía hablar ni comer bien. Se quitó el objeto porque tuvo miedo de que le produjera cáncer, como alguien le había comentado cierta vez.

Además tenía aún fresca la experiencia vivida por un amigo que se había complicado con un pirsin en la ceja: sufrió una infección y hasta tuvieron que operarlo; se quedó con un daño permanente en un nervio de la cara y por eso ahora tiene el párpado caído y la imposibilidad de abrir bien el ojo.

Piercing_NO_recomendadoEn uno de nuestros encuentros, Brian me contó la historia de su amigo, y me pidió detalles sobre lo que realmente pudo haberle pasado. No le oculté la tendencia generalizada que tenemos muchos médicos de declararle la guerra al pirsin, con independencia del respeto que damos a los gustos y a la voluntad individual de las personas que, muchas veces, no están bien informadas sobre decisiones que les atañen de modo directo.

Riesgos para la salud

Según varias investigaciones científicas, la práctica de las perforaciones no solo puede causar complicaciones como la inflamación, la infección y las hemorragias locales. Aunque estas son las más frecuentes, existen otras más graves, acompañadas en ocasiones de elevado riesgo de muerte.

Estos eventos adversos dependen del sitio anatómico escogido para la perforación, del material empleado y de la experiencia y capacitación de quien la realiza. Pero la mayor parte de los percances se deben a la falta de medidas higiénicas, ya sea en la colocación del objeto, en la limpieza o en el cuidado posterior a dicha inserción.

Según datos publicados en revistas médicas, la probabilidad de sufrir complicaciones tras la realización de una perforación es mayor que la relacionada con el tatuaje.

Se estima que entre un diez y un 20 por ciento de las perforaciones se infectan localmente. Las más temidas son las infecciones sistémicas (diseminadas a otras partes del cuerpo); entre estas se identifican las bacteriemias, la endocarditis (infección de las válvulas cardiacas) y la transmisión de los virus del sida, del herpes y de la hepatitis B y C, entre otras.

Pueden causar, en ocasiones, dermatitis (inflamación de la piel) por causas alérgicas o irritativas, sangrado, deformidades cicatriciales conocidas como queloides, granulomas y desgarros traumáticos.

Dentro de las prácticas más peligrosas se hallan las realizadas en la cavidad oral, como las de la lengua, donde después de realizadas el tiempo que lleva la remisión de la inflamación y el dolor de este órganos es de tres a cinco semanas. Pueden causarse, además, problemas más tardíos en la masticación y la deglución de los alimentos, rotura de dientes, caries, e incluso la temida obstrucción de la vía aérea por edema o por broncoaspiración del objeto.piercing-the-ears-of-young-2

A pesar de todas las advertencias que un día revelé detalladamente a Brian —sin tener en cuenta el vacío legal sobre los lugares y las prácticas empleadas— sé que muchos persistirán en modificar sus cuerpos por muchas razones. Lo más importante es saber que la libertad de perforar también implica responsabilidad desde muchos puntos de vista. Así debe ser vista la elección, para que esta no se convierta de modo imprevisto en pirsin sombrío de por vida.

Tomado del blog Minutos. Cada uno cuenta

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Mamá, ¡tan niña!

Es contagiosa la alegría y hasta la incertidumbre del parto de las madres, al entrar en el hogar materno Cristina Pérez Pérez, de Guantánamo.

Cuando esta reportera conversó con ellas no pudo dejar de compartirlas, pero sentí dudas cuando una me dijo que tenía 12 años.

Yanelis Claro Cardoso era la embarazada más joven de esa institución, pero su caso no es único: en la sección I también reciben especial cuidado médico, por los altos riesgos en el embarazo, otras 16 gestadas menores de 19 años.

En el momento de la visita periodística Yanelis, sin quedarse tranquila en su cama de la sala A, reconoció que debía cumplir con disciplina las orientaciones de la doctora y la enfermera, para que su bebé tuviera un desarrollo embrional normal y los riesgos por los que fue ingresada no lo afectaran.

Sin embargo, hace pocos días abandonó el centro de salud, lo cual puede aumentar los peligros para el embarazo.

De todas maneras, su estado es seguido en su área por el médico de la familia, quien es el encargado de convencerla para que vuelva al Hogar materno.

Ella ingresó con amenaza de aborto por causa de una sepsis vaginal, que fue controlada enseguida de acuerdo con la doctora, y por modificaciones en el cuello del útero, pero como aún no posee las condiciones biológicas para parir, es una paciente de riesgo.

En lo que va de año más de 234 adolescentes gestadas han sido atendidas en ese hogar materno, y en el 2010 el 25 por ciento de las embarazadas recibidas allí eran demasiado jóvenes.

Concebir tan temprano es arriesgado

El doctor Denis Sueiro Baglans, especialista de segundo grado en Ginecología y Obstetricia, es el responsable de la consulta infanto-juvenil en el policlínico Omar Ranedo, del Consejo Popular Centro, y transmite preocupación cuando trato con él casos como el de Yanelis.


“El útero y el cuerpo de las adolescentes aún no están preparados y, por tanto, los riesgos durante el embarazo aumentan: son más frecuentes el aborto, la amenaza de éste y el parto pretérmino (antes de los nueve meses de gestación). Además, algunas pacientes presentan insuficiencias para ganar peso”, refiere.

En la adolescencia los riesgos durante el embarazo aumentan, dice Denis Sueiro Baglans.

 

“Esto último, enfatiza, está asociado a la inmadurez biológica y a los desórdenes alimenticios de gestadas que incumplen con las orientaciones del médico que las atiende en sus áreas de salud.

“Igualmente se agudizan las enfermedades hipertensivas gravídicas, o sea, pueden presentar altos valores de presión arterial inducidos por el embarazo, y niveles elevados de proteína en la orina, así como la ocurrencia de convulsiones y llegar al estado de coma, que impedirían el desarrollo normal del feto y ocasionarían su muerte o la de la madre”, advierte.

El especialista subraya que “durante estas edades se puede dar a luz a un recién nacido con bajo peso y el parto, en la mayoría de los casos, es a través de la cesárea, tratamiento quirúrgico complicado, cuyas dificultades pueden presentarse durante la aplicación de la anestesia o después de la operación”, precisa.

De acuerdo con el médico, a menor edad el riesgo de muerte a consecuencia de estas complicaciones es mayor.

Destaca también que según estudios realizados en Cuba, alrededor del 60 por ciento de las paridas adolescentes abandonan la lactancia materna, pues por su inmadurez consideran que “quitándole el pecho al niño pueden mantener la figura, sobre todo los senos, que creen ideal para ellas”.

Por todos los riesgos, el asunto ocupa a las instituciones de salud de la provincia, donde alrededor de un 21 por ciento de las gestadas son adolescentes, informó la dirección de ese sector del territorio durante una reciente sesión de la Asamblea del Poder Popular a este nivel.

“Este tipo de pacientes recibe las consultas con más frecuencia que una embarazada de 20 a 35 años, edad considerada biológicamente favorable para concebir”, señala el galeno.

El aborto no es el camino más fácil

Con más de un mes de embarazo, un desmayo en casa le trajo a Yanelis la noticia de que sería madre, y aunque estaba “pasada” de tiempo para someterse a una regulación (idea que la aterraba), prefirió dejarse la “barriga”.

Algunas féminas buscan erróneamente en el aborto la solución al “problema”, como pasa en la consulta del doctor Sueiro Baglans, donde el 24 por ciento de las mujeres sometidas a ese violento proceso son adolescentes.

A su decir, este es un procedimiento que se realiza a ciegas, por lo que puede ocasionar trastornos que afecten la fecundación, procesos inflamatorios o la perforación del útero; esto último conlleva a la realización de la histerectomía (vaciarla).

 

Aunque aparente más edad Yanelis Claro Cardoso tendrá a su bebé con solo 13 años, recién cumplidos.

 

El médico considera que lo primordial, después que se inician las relaciones sexuales, es protegerse, pero que los adolescentes, por falta de información, de madurez o por irresponsabilidad, tienden a no usar el preservativo u otros anticonceptivos como los orales (tabletas) y los dispositivos intrauterinos (llamados DIU, entre ellos el anillo y la “T”).

Asimismo, advierte que el empleo de algunos de éstos evitan sólo el embarazo no deseado, pero no las infecciones de transmisión sexual.

Las consecuencias van más allá

Yanelis no pudo terminar el curso pasado el sexto grado, como sus compañeritas de grupo en la escuela primaria Félix Varela Morales, de Sabaneta, en el municipio de El Salvador, y sin vencer ese nivel de enseñanza tendrá que educar a la bebita que dentro de poco tendrá en sus brazos.

Por el momento, su niña y ella dependerán, mientras viven en la casa de su novio, de 27 años, en la ciudad de Guantánamo, del dinero que éste gane a diario con la venta de tamales.

Y aunque Yanelis no abandona la idea de continuar sus estudios, si su mamá le cuida la niña mientras ella asiste a la escuela, por ahora tiene que abogar por el sano nacimiento de su hija.

En este sentido, el psicólogo Carlos Alberto Vallejas Figueredo opina que las personas deben estar bien preparadas para asumir el rol de padres:

“No sólo me refiero a la situación material, sino a la madurez para brindarles cariño y educar a los hijos”.

El también profesor de la Universidad de Guantánamo apunta que, en esos casos, la abuela u otra persona asumen generalmente el papel de la progenitora y, a veces, la remplaza, lo cual valora de incorrecto.

Además explica que en las familias en que las madres han sido a su vez madres adolescentes hay una tendencia a repetirse el ciclo en la hija, aunque acepta que no todas las menores que salen embarazadas viven la misma situación.

El especialista resalta que algunos niños, resultado de un embarazo no deseado, son maltratados por sus madres, quienes sólo los ven como algo que les ha tronchado la juventud y la vida.

Buscando causas en casa

Para el psicólogo Vallejas Figueredo a pesar de que los medios de comunicación, centros de estudios y organizaciones como la FMC desarrollan una labor educativa coherente para orientar sobre la sexualidad, muchos padres tienen tabúes al respecto, los cuales les impiden escuchar a sus hijos y hablar abiertamente con ellos.

Indica que hay mayores probabilidades de iniciar a edades tempranas las relaciones sexuales cuando el adolescente no tiene a una persona que lo oriente, que le aclare sus dudas o responda sus preguntas.

Asimismo añade que el fenómeno está relacionado con el flujo de información que llega a este sector de la población a través de algunos videos musicales, películas o música, cuyos mensajes no aportan a la formación de valores.

“La influencia del grupo con el que interactúa puede mediar en la decisión del niño o niña de iniciar antes de tiempo una vida sexual activa.

“En ese momento, generalmente, no piensan en la posibilidad del embarazo o de contraer una infección de transmisión sexual”, subraya.

Por eso, considera el profesor, es imprescindible que la familia cree un vínculo estrecho de confianza con el adolescente.

La situación que presenta la provincia y los criterios de los especialistas son razones suficientes para que intervengan la familia, las organizaciones y el sistema de salud, en aras de evitar que las adolescentes salgan embarazadas.