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Martí en el Pico Turquino. FOTO: Roberto Morejón

Por: Carlos Manuel Marchante Castellanos. Profesor de la Universidad de la Habana y especialista de la Fragua Martiana.

Cuando aquel mediodía del 21 de mayo de 1953, la escultora pinareña, Jilma Madera Valiente, en homenaje al centenario del natalicio del Maestro, izaba la enseña nacional a 1 974 metros sobre el nivel del mar y quedaba al descubierto el busto de José Martí en lo alto del Turquino, ni siquiera podía imaginar que la cima y las laderas de aquella escarpada prominencia se transformarían cuatro años más tarde en un baluarte de resistencia armada y en el primer frente de combate de nuestro pueblo contra la dictadura batistiana y tras el triunfo de la Revolución en un símbolo de la nación.

Sin embargo, sesenta años después, la verdadera historia de cómo surgió la idea, quiénes participaron y cómo se realizó aquella proeza, resulta desconocida para la inmensa mayoría de nuestro pueblo.

“… A la salida de una de las clases del Seminario Martiano, y en medio de esas charlas, que siempre son de grato solaz e íntima satis-facción para todo buen maestro, cuando ve cómo prende en sus alumnos el mensaje de su lección y, sobre todo, cuando de verdadero martianismo se trata, la conversación giró sobre el Centenario del natalicio del Apóstol de nuestras libertades. En la animada discusión inspirada en la más sincera veneración por el más grande y generoso de los cubanos, surge de pronto la palabra vivaz de una alumna del Curso de Introducción, pedagoga y tipo acabado de la cubana moderna, Emérita M. Segredo Carreño, que propone se emplace en el Pico Turquino, un busto de Martí. Con argumentos bien fundados y voz transida de emoción femenina declara cuántas veces ha pensado lo hermoso que sería y la alta significación simbólica que tendría que la efigie del máximo prócer de nuestra patria estuviera en la cumbre más alta de esta tierra por él tan amada y por la que ofrendó su excelsa vida, precisamente allá en el indómito Oriente”.2

Aquella iniciativa de Emérita, presentada por el doctor Quesada el 9 de abril de 1952, a la Junta Directiva de la Asociación de Antiguos Alumnos del Seminario Martiano, con sede en la Fragua Martiana, daba lugar a un trascendental compromiso: Acuerdo No. 12: “Se aprueba en principio colocar un busto de Martí en el Pico Turquino, encargando al socio colaborador Roberto Pérez de Acevedo e Izquierdo, presidente del Instituto Cubano de Arqueología, para que rinda a la Comisión un informe técnico sobre el proyecto”.

busto de marti en el turquino

Cuatro meses después, quedaba aprobado el dictamen técnico y la propuesta de Acevedo para que el doctor Manuel Sánchez Silveira, destacado médico de Media Luna, fervoroso patriota, martiano y delegado del Instituto Cubano de Arqueología en la antigua provincia de Oriente, asumiera la dirección técnica. El viernes 19 de diciembre de ese mismo año, Quesada, Pérez de Acevedo y Manuel Sánchez Silveira, comenzaban a trazar la estrategia para coronar con el éxito la histórica misión. A la iniciativa martiana se adicionaba, desde aquella noche, un elemento imprescindible para materializar el anhelado sueño: el médico de Media Luna.

A ellos se había sumado Jilma Madera Valiente, quien no solo se ofrecería para modelar el busto, sino para costear su fundición, elaborar un medallón del centenario para ayudar a recaudar fondos y solventar la adquisición de los uniformes que llevarían los expedicionarios seleccionados para su develamiento; varios miembros de la Asociación, y un grupo de anónimos trabajadores de Ocujal, encabezados por el manzanillero maestro de obras, Armando Torres Ortiz, quienes serían los encargados de remontar los materiales hacia la cumbre, construir el pedestal y subir y colocar el busto.

Muchos fueron los escollos a vencer para lograr el noble propósito. Baste señalar entre ellos: la necesidad de solicitar permiso al marqués español, Álvaro Cano, quien había adquirido la propiedad del Turquino, para que les permitiera a patriotas cubanos colocar en su cima el busto del Maestro; la total indiferencia del régimen batistiano que a pesar de haber recaudado desde el mes de enero de 1953, mediante el Decreto Ley 421/51 “Homenaje del pueblo de Cuba a José Martí”, una millonaria contribución de la ciudadanía para estos festejos, jamás de-sembolsó un solo centavo para este proyecto, y finalmente, la de poner al descubierto y enfrentar en plena serranía, la presencia solapada de agentes del Servicio de Inteligencia Militar del Ejército, infiltrados entre los expedicionarios martianos, por sospechar que aquellos patriotas llevaban propósitos subversivos.

Finalmente, el 19 de mayo de 1953, con una guardia de honor ante los restos del Apóstol en el monumento de Santa Ifigenia, se iniciaba la ruta expedicionaria y la escalada, que culminarían dos días después, con un acto solemne, en la cima del Turquino, donde quedaba develado el busto. Días antes se había integrado al grupo, una joven que dejaría en los exploradores una imborrable huella: Celia Sánchez Manduley, una de las hijas del doctor Silveira, quien más tarde se convertiría en la legendaria heroína de la Sierra.

Hoy, en el sexagésimo aniversario de aquella hazaña, ascender la agreste montaña se ha convertido en una prueba de patriotismo, espíritu de sacrificio, y de resistencia de las nuevas generaciones de cubanos que de cara al sol y en lo alto del Turquino, escalan a lo más alto de Cuba, para ratificar ante su imagen inmortal, su juramento de fidelidad a la Patria, a la Revolución y a la causa del Socialismo.

Tomado de Cubadebate

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Por Yisell Rodríguez Milán

Fotos: Lorenzo Crespo Silveira

No son tiros ni es un temblor, es el corretaje y la algarabía de 14 niños lo que retumba en el segundo piso del edificio que ocupa la Editora Venceremos de la provincia de Guantánamo. Vienen los pequeños con flores blancas en las manos, que contrastan con el rojo intenso de sus uniformes escolares, y cantan alegres un “bombo chie” especial por el Día de la Prensa Cubana. Los maestros andan detrás de ellos, como atajándoles el impulso, y guiándolos.

De pronto, su llegada nos sacó del silencio y alegró el Día.

Sin protocolo ni permisos, nos sacaron de las oficinas donde silenciosos los reporteros redactábamos a teclazos las notas de última hora e iniciaron su peculiar asalto con un poema sobre José Martí, quien el 14 de marzo de 1892 fundó el Periódico Patria, órgano oficial del Partido Revolucionario Cubano que aunó a los independentistas en contra del coloniaje español.

Como siempre, los estudiantes demostraron que no temen al uso de la palabra, ni a llegar de improviso a cualquier parte para rendir homenaje a quienes se lo merecen.

Están aquí en representación de los mil 228 estudiantes del Seminternado 23 de Agosto, comenta Yaimaris, una muchacha muy delgada que controla a los pequeños con la mirada y a quien ellos llaman cariñosamente “seño” aunque sea la secretaria docente de toda escuela.

De todo hubo, hasta bailes…

A las 8:30 am, con sus puñitos alzados y enormes sonrisas, los niños gritaron Vivas a la Revolución, a Fidel, a Raúl, a Chávez…Dos banderas, una cubana y otra venezolana, custodiaron todo el tiempo su homenaje a los periodistas guantanameros.

Los profes entregaron un reconocimiento al colectivo del periódico por su “titánica labor.

Cuatro escolares de primer grado, y diez de cuarto a sexto grado, hablaron con soltura -como acostumbran a hacerlo los cubanitos- sobre el Apóstol Nacional y también del Comandante Hugo Chávez Frías para quien pidieron un minuto de silencio tras informar a flaschazos sobre la vida del bolivariano con palabras entre las que no faltaron “sabaneta”, “movimiento para la liberación de Venezuela”, “constitucionalismo”, “derecho al sufragio”, “por los pobres”, “nacionalizaciones”, “unión latinoamericana”….

En un grupo siempre hay alguien que aunque no hable sí llama la atención y ese fue el caso de estos dos hiperactivos muchachitos… 

Luego bailaron los pequeños, y sus maestros, que en iniciativa no se quedan detrás, entregaron a Yamilka Alvarez Ramos, directora del medio de prensa, un diploma que decía: A la prensa en Guantánamo, por su titánica labor.

Al cierre de esta información, estudiantes y profesores de la Universidad de Ciencias Pedagógicas Raúl Gómez García, la secundaria básica Manuel Ascunce y los politécnicos Diósmedes Córdoba y 28 de Enero homenajearon con un nuevos “asaltos” la sede del rotativo provincial.

También se recibieron felicitaciones por el Día de la Prensa Cubana desde la Unión de Jóvenes Comunistas, la Federación de Mujeres Cubanas, la Central de Trabajadores de Cuba, la Escuela de Idiomas Nguyen Van Troi, entre otras instituciones y organismos del territorio.

Tomado de Venceremos

Por Yisell Rodríguez Milán

Foto: Leonel Escalona Furones

Guantánamo (Redacción Digital Venceremos) -De manera simultánea con la constitución hoy de la Asamblea Nacional del Poder Popular, trascendió la firma del Plan de trabajo conjunto de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana en Guantánamo con instituciones políticas y sociales en La Confianza, Monumento Nacional donde se conmemoró el aniversario 118 del inicio de la Guerra Necesaria convocada por José Martí.

Con ofrendas florales depositadas por miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y del Ministerio del Interior, y las canciones “El mambí” y “A Pedro A. Pérez”, entonadas por el tenor Daniel Terencio y el trovador Josué Oliva, se rindieron honores a los 42 independentistas cuyos restos descansan en el sitial. Entre ellos están los 31 protagonistas de las acciones del 24 de febrero de 1895 en la localidad.

Desde 1995, cuando se trasladaron los restos de los mambises hasta La Confianza, cada 24 de febrero se les rinde tributo.

En el Mausoleo del Mambisado Guantanamero, durante el homenaje, estuvieron presentes los primeros secretarios del Partido en el municipio de Guantánamo y de la Unión de Jóvenes Comunistas en la provincia, Freddy Vega Sánchez y Yocleydis Ramírez Rodríguez,respectivamente, así como Emilio Mosqueda Matos, vicepresidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular.

Fue en los más de 500 metros cuadrados de La Confianza donde, en 1895, tras recibirse la Orden de Alzamiento emitida por José Martí, Delegado del Partido Revolucionario, el Mayor General Pedro Agustín Pérez con 17 de sus familiares y otros mambises reinició por Oriente el proceso revolucionario cubano.

Tomado de Periódico Venceremos