hoja_arbolAquella hoja era parte de la geografía del árbol, pero a diferencia de sus hermanas, permanecía inmóvil por más que batiera el viento.

Lo suyo no era moverse al antojo de cualquier corriente insulsa, lo suyo no era ir al ritmo que la vida le impusiera, porque lo suyo era estar ahí, estática, sin percibir el paso del tiempo.

Y vino la lluvia, los rayos de sol, el influjo de  la luna, el aire… y aquella hoja parecía más muerta que viva, incluso haciendo el proceso de fotosíntesis, simulaba ser plástica, aunque sabíamos que era natural.

Los que pasaban y observaban el vaivén acompasado de sus hermanas llegaron a darse cuenta que aquella hoja no era normal. ¿Cómo podía permanecer sin dar una señal de vida, de alegría o por lo menos tristeza? ¿Cómo no se daba cuenta que afectaba el ritmo perfecto de las otras?

Por ello fue sometida a varios análisis, que al final resultaron inútiles, porque a la hoja poco le importó ser la nota discordante en aquel frondoso árbol.