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Uno de los cinco antiterroristas cubanos presos en los Estados Unidos, Antonio Guerrero, envió un mensaje de aliento al pueblo de la oriental provincia de Santiago de Cuba, severamente afectada por el huracán Sandy.

En su misiva, Tony expone que supo acerca del paso del ciclón, indagando en cada llamada a su casa, donde su madre e hijo le ofrecieron detalles, publica hoy el periódico local Sierra Maestra.

Pensando he estado en cada rincón amado de Santiago, en cada amigo y en todo el pueblo, como también he pensado en los hermanos guantanameros, holguineros, manzanilleros y bayameses, afirma el escrito.

“Los daños son cuantiosos, ustedes los están viviendo, pero en lo más profundo de mi pensamiento está la certeza de que los santiagueros, con la ayuda de todos los cubanos, se levantarán con su heroísmo”, destaca.

El antiterrorista cubano encarcelado en la Prisión Federal de Marianna (Florida), también subraya su confianza en que los hijos de la Ciudad Héroe serán capaces de restaurar lo dañado y convertir el desastre en punto de partida para logros mayores.

Cada cual desde su puesto hará lo que debe hacer para fortalecer y desarrollar la hermosa obra socialista de la Revolución, de la que Santiago ha sido y será por siempre un bastión inexpugnable, añade.

Hoy, más que nunca, cada santiaguero debe hacer suya aquella expresión del inolvidable Comandante Juan Almeida: “¡Aquí no se rinde nadie!”, remarca el mensaje.

Tony, Gerardo Hernández, Fernando González, Ramón Labañino y René González fueron apresados en Miami por agentes del Buró Federal de Investigaciones el 12 de septiembre de 1998.

Como resultado de un politizado juicio en esa ciudad, ellos fueron condenados en 2001 a penas que oscilaron desde 15 años de cárcel hasta dos cadenas perpetuas más 15 años, por monitorear actividades terroristas de grupos anticubanos.

Fuente:http://www.cubadebate.cu/noticias/2012/11/02/antonio-guerrero-alienta-al-pueblo-santiaguero/

Sandy en mi casa

Luego de las notas informativas y los pases al Instituto de Meteorología, mediante los cuales Rubiera nos actualizaba sobre el avance del huracán Sandy, en casa comenzamos a tomar las medidas preventivas, a pesar de la opinión de algunos incrédulos vecinos que aseguraban que “como otras veces el paso del ciclón iba a ser más bulla que otra cosa”.

Pues mire, que gracias al olfato activado de mi tío que aseguró las ventanas, y trasladó hacia lugares seguros de la casa (armarios y cuartos con placa), los males fueron minimizados.

Cuando comenzaron a asustar los vientos, mi mamá y yo salimos disparadas a resguardarnos en uno de los cuartos más seguros, porque si no, hubiéramos volado junto a unas tejas que no soportaron la “seducción” de los vientos de Sandy y salieron disparadas.

Ahí nos mantuvimos todos despiertos, suponiendo que muchos terminarían afectados por el paso de fenómeno meteorológico, de tierno nombre pero de duro azote, por la parte oriental del país.

A las seis de la mañana cuando mi mamá y una tía no aguantaban más el suplicio de no tener noticias del “exterior”, al abrir la puerta, se enteraron que yacía en el frente de la casa, arrancado de raíz, el árbol ancestral del hogar, que le dio sombra a la familia, a vecinos, transeúntes y hasta a los máquinas que sus dueños parqueaban mientras visitaban a alguien en la cuadra.  Además se había llevado con él dos cables del tendido eléctrico de la casa y de la del al lado y el piso de la casa parecía decorado con sus hojas.

Enseguida los lamentos se escucharon de boca de nosotros (los hogareños) y de los vecinos que tanto se sirvieron de la sombra de sus ramas.

Sin embargo, ese mismo día sobró fuerza de voluntad de mis tíos y mi primo para reparar el techo de la casa, con viejas tejas, hasta que se puedan sustituir. También se sumó al restablecimiento un mar de brazos de toda la cuadra en la dura misión de “descuartizar” el gigantesco árbol, que todos confundían con salvadera y cuyo nombre nunca me aprendí, en apenas dos horas.

Por supuesto, tampoco faltó la disposición de Arianny, para limpiar de extremo a extremo el sucio y mojado piso de la vivienda.

Ahora mi casa, como en la zona Oriental del país, se recupera de las afectaciones causadas por Sandy, tras su paso el pasado miércoles, el cual  aún es causa de lamentos y debates en muchos de los cubanos que vivieron la experiencia.