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Por Arianny Téllez Lamothe, Yaneysi Nolazco Rivera y Adriel Bosch Cascaret

Por Adriel Bosch Cascaret

Baracoa es una ciudad llena de magia donde el verdor del follaje, las curiosas formas de las montañas, el caudal de los ríos y el azul del mar que la bordea, se funde en una simbiosis que hacen de la Primada, una villa única y especial.

Al aire marino y de pureza ambiental, se unen la calidez de unas lugareñas y lugareños simpáticos por su forma entonada de hablar, la piel curtida por el sol, la sencillez de su personalidad y la hospitalidad que los caracteriza.

Allí, entre antiguos vestigios de ser la primera de las villas fundadas en Cuba, el abandono a que fue sometida durante la neocolonia, y las tantas obras erigidas por la Revolución para beneficio del pueblo, se yerguen diversas edificaciones que con su belleza, completan un paisaje impresionante ante el lente de las cámaras, y mucho más ante la mirada de los visitantes.

Así, entre casas con techo de tejas francesas ceñidas al rojo, edificios modernos levantados para suplir necesidades habitacionales o esquivando la furia del mar, y diversas construcciones nacidas de la creatividad popular, resaltan excelentes ejemplares del devenir arquitectónico en esa ciudad.

En esta quinta muestra de la arquitectura guantanamera, nos acercamos a Baracoa, nuestra querida villa primada.

Esta Logia ubicada en la Calle Maceo entre Céspedes y Ciro Frías, resalta por su belleza ecléctica.

Frente al mismo parque central, ésta edificación que mantiene su fachada ecléctica, acoge el bar Yaíma y el Club-karaoke El Paraíso.

El Correo Central de Baracoa, aún con varias modernizaciones en su fachada, conserva el esplendor de antaño.

Sencillo en su arquitectura se alza en el boulevard baracoense, el teatro de la Casa de la Cultura municipal. Fundado en 1880, era de madera hasta 1924 en que se reconstruyó de mampostería. Fue el Liceo de la ciudad.

Antes vivienda familiar neoclásica, y con inserciones eclécticas en la década del 20 del pasado siglo, se alza la Casa de la Cultura Cecilio Gómez Lambert.

El fuerte de La Punta, era uno de los que integraban el conjunto de fortalezas que desde el siglo XVIII protegía a la ciudad. Actualmente en sus predios se encuentra el restaurante Guamá.

La tienda del Fondo Cubano de Bienes Culturales, es un ejemplo del uso de la madera como elemento constructivo predominante en cierto momento en esta urbe.

Ecléctica y de dos plantas, esta vivienda familiar llama la atención por la detallada decoración del balcón en el segundo nivel de la edificación.

La Iglesia Bautista, aunque sencilla, es una de las pocas representantes de construcciones religiosas en la ciudad.

Entre las edificaciones de dos plantas de Baracoa, por el grado de conservación y rehabilitación, indudablemente sobresale el hostal La Habanera, edificación que fue levantada en las primeras décadas del siglo XX.

Ahora en reparación integral para revertir el deterioro del paso de los años, en este edificio desde 1932 se encuentra en la primera planta el cine-teatro Encanto. En la actualidad, en la segunda planta se ubica el hotel Plaza.

Imponente, el hotel El Castillo, vigila desde lo alto de la loma de Seboruco a buena parte de la villa baracoense. Antes era un fuerte con el mismo nombre de la elevación donde se encuentra. Entre 1854 y 1868, recibió varias transformaciones en su arquitectura original.

Indudablemente la Casa Parroquial de Baracoa destaca por su belleza, el uso de vitrales, y la combinación de madera y mampostería en la fachada. Se ubica en los alrededores del parque Independencia.

Reconstruido de mampostería entre los años 1927 al 1929, con estilo ecléctico y afiliación neoclásica en su fachada principal, aquí radica la sede de la Asamblea Municipal del Poder Popular.

La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa, hereda el patrimonio eclesiástico de los primeros templos levantados en ese mismo sitio desde el siglo XVI. Ha sufrido innumerables transformaciones en su estructura y composición. En su interior se conserva la Santa Cruz de la Parra, traída por los españoles en su debut en nuestro archipiélago.

Por Arianny TÉLLEZ L., Yaneysi NOLAZCO R. y Adriel BOSCH C.

Adriel Bosch C.

A cualquier caminante o amante de la arquitectura le resulta difícil no apreciar la monumental belleza que distingue a las edificaciones del guantanamero José Leticio Salcines del resto de las pertenecientes al estilo ecléctico. En su mayoría se ubican en el centro de la ciudad, posicionadas allí como una prueba fiel de la visión futurista de su creador.

Algunos lo catalogan como el arquitecto de las esquinas, debido a su predilección o quizás suerte de construir en ángulos vacíos, mientras que para otros, fue simplemente un urbanista en esencia.

Es típico en sus obras el empleo de los códigos del Beaux Arts de París, estilo arquitectónico que conoció durante su formación en tierras francesas y que hace referencia al clasicismo académico; de ahí su tendencia a la simetría en algunos casos, la jerarquía de espacios y la gran profusión de los detalles.

Sus obras descollan dentro del eclecticismo local, por sus grandes formatos y peculiar belleza.

Ahí les va, la segunda parte y final de los vestigios del estilo arquitectónico ecléctico en la ciudad más oriental, entre ellos, algunos de los diseños de quien sin dudas, revitalizó la imagen urbanística guantanamera a inicios del siglo XX.

El actual Modibar Estilos se encuentra en una edificación que data de la primera mitad del siglo XX. Actualmente llama la atención por su colorido, después de una recuperación.

Otra de las antiguas viviendas biplantas construidas en la línea eclíptica. Es sede de la filial local de la Unión Nacional de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción.

La casa del alcalde Salas en 1925, es hoy el Archivo Histórico Provincial de Guantánamo. En sus columnas y paredes externas destaca el uso del hormigón armado.

La Logia Reconciliación.

Las altas columnas es un sello característico del eclecticismo guantanamero, como se puede apreciar en la escuela especial José A. Echevarría.

La Iglesia Metodista de San Pablo sobresale por su campanario en forma de aguja, único en la ciudad. Levantada en 1915 bajo tendencia del neogótico, simula el estilo de algunas iglesias rurales norteamericanas.

Con la construcción del Casino Español en 1920, los descendientes de catalanes de la villa quisieron mostrar su poderío. Allí se ubica la Casa de la Cultura Rubén López Sabariego, hoy en reparación.

Muchas esquinas se ven embellecidas con construcciones erigidas en este estilo arquitectónico. En la foto: el bar-cafetería Olimpia.

Influido por las corrientes del Beaux Arts, en 1919 el arquitecto José Leticio Salcines levanta su imponente casa familiar. Conocido como el Palacio Salcines, acoge una galería de arte, el Museo de Artes Decorativas y las oficinas del Centro Provincial de Patrimonio. Agrupa trabajos de escultura, en bajo y alto relieve, que sirven de sostén formal al edificio en los exteriores. Monumento local desde el 2003. Sobre su cúpula se alza la escultura de la Fama, esculpida en fibrocemento por el italiano Américo Chini. Esta estatuilla es desde 1995 símbolo de la ciudad de Guantánamo.

Una vivienda típica de las construidas con mampostería en cierto período del segundo cuarto del siglo XX.

Este Banco de Créditos y Comercio, situado en la intercepción de las calles Calixto García y Los Maceo, es del 1914. Las dos columnas de la entrada resultan imponentes, y más con la sobriedad del resto de la fachada.

La sede de la Dirección provincial de Educación acogía las oficinas de la Guantánamo Sugar Company. Fue construida en 1919 por Salcines.

Este es un buen ejemplo de por qué a Salcines le llamaban el arquitecto de las esquinas: la Plaza del Mercado. Fue inaugurado el 19 de enero de 1921, y tiene influencias de la Opera de París.

Por Arianny TÉLLEZ L., Yaneysi NOLAZCO R. y Adriel BOSCH C.

Adriel BOSCH C.

Elegantes, austeras, poco formales y aún hoy impresionantes son las edificaciones eclécticas de Guantánamo, diseminadas en su mayoría en el centro de la ciudad; muestra del estilo arquitectónico más arraigado aquí.

Rompiendo los esquemas de la etapa colonial, con una mezcla de tradicionales técnicas catalanas, en ocasiones, influenciadas por las nuevas manifestaciones estadounidenses, el eclecticismo llegó para modernizar la urbe en la primera década del siglo XX.

Tales aires de renovación fueron resultado de la presencia norteamericana en tierras cubanas que, aunque sus fines no distaron ni en lo más mínimo de los que tuvieron los hispanos, potenció, irónicamente, el desarrollo de la arquitectura en el territorio ante los deseos innovadores de los constructores y propietarios (la burguesía).

Se empleaban por primera vez materiales más consistentes, novedosos y prácticos como el hormigón armado, lo que sin dudas constituyó una garantía para la durabilidad de las edificaciones.

Gaspar Ataré Faure, arquitecto, en su artículo Eclecticismo en la ciudad de Guantánamo , publicado en el suplemento histórico Memorias del periódico Venceremos , refiere que dicho estilo trajo persistencia decorativa en las fachadas de las moradas, llenas de molduras, algunas majestuosas y otras, más sencillas y por tanto, menos impresionantes.

Mientras que los interiores se caracterizan por ser “sobrios, suavizados por las terminaciones de las paredes a través de una fina masilla de yeso, y uno que otro falso techo decorado también en este material, salvo algunos casos en que implementan la cerámica vitrificada como enchapes”, explica.

Sin más preámbulos, aquí les dejamos una nueva primera muestra fotográfica para que comprueben la belleza que distingue a las edificaciones eclécticas guantanameras.

casa_dos_plantas_3024288Esta elegante casa familiar de tres plantas fue construida en 1930. En ella destaca el uso del hormigón armado en su estructura exterior y entrepisos.

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La iglesia Episcopal de Todos los Santos se yergue en la esquina de Martí y Aguilera desde el 1908. Destaca por su campanario a manera de torrecilla.

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Biblioteca Provincial Policarpo Pineda Rustán, otrora Ayuntamiento de Guantánamo. Fue inaugurada en 1951 y toda su decoración exterior es alusiva al poder civil.

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El Banco de Crédito y Comercio de Carretera y Calixto García, edificio construido en 1912, influenciado por técnicas norteamericanas de la época, mantiene una gran sobriedad y elegancia en su portada.

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En 1920 se crea el colegio Sagrado Corazón de los Hermanos La Salle , levantado sobre el antiguo cementerio San Rafael, hoy acoge a la escuela secundaria Pedro A. Pérez.

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Entre 1930 y 1920 se construye la Logia Humildad , llamativa por su portal.

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Esta vivienda familiar de Calixto García entre Paseo y Narciso López destaca por su bello decorado en las arcas de las columnas.

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La sede provincial de la Oficina Nacional de Atención Tributaria sobresale por su belleza.

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Instituto Politécnico de Economía, antes Instituto de Segunda Enseñanza.

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La escuela primaria José Martí, era la Casa de Altos en 1920. Tiene códigos mozárabes e influencia del modernismo catalán.

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En la esquina de Carlos Manuel y Crombet sobresale la Iglesia Bautista , edificio con influencias del estilo neorrománico y a semejanza de algunas iglesias rurales en Estados Unidos. Data de la década de 1920.

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Pabellón Guantánamo, edificación creada en la primera mitad del siglo XX. Tiene ventanales sencillos y hermosas columnas llenas de adornos.

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El actual Registro de Propiedad de la Vivienda , tiene columnas de hormigón armado, y mármol bordeando el marco de puertas y ventanales.

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La vieja casona donde radica la Casa del Joven Creador y la sede de la Asociación Hermanos Saíz. Sus dos plantas tienen un diseño atractivo característico de ese tipo de edificación en la urbe, en la primera mitad del siglo XX.

 

Por Arianny Téllez L., Yaneysi Nolazco R. y Adriel Bosch C.

Adriel Bosch Cascaret

Guantánamo es algo más que una tierra entre ríos, como significa su nombre aborigen. En sus calles anchas y rectas, un conjunto de añejas y recientes edificaciones se yerguen para contar una rica historia y mostrar su interesante y bella arquitectura.

Según cuentan algunos historiadores, Guantánamo se origina en terrenos de la antigua hacienda Santa Catalina, en las inmediaciones del saltadero del río Guaso, navegable hasta ahí desde la bahía en ese entonces, y muy cercano al hoy parque infantil 24 de Febrero.

La ubicación del asentamiento ahí, llamado primeramente El Saltadero, respondió a necesidades primarias de la incipiente población, como el abastecimiento de agua, por la cercanía del río, y el transporte por la navegación y el ferrocarril.

El arquitecto Gaspar A. Ataré Faure en su libro El ring de la arquitectura guantanamera , refiere, basado en planos de la etapa colonial, que el naciente poblado se autodefine desde sus inicios a partir de una sucesión de manzanas rectangulares.

De acuerdo al especialista, en ese período se apeló “a la costumbre o idiosincrasia urbana traída de otras partes, que bien pudo ser de la vecina Santiago de Cuba o de la propia Europa, donde ya se implementaba ese tipo de urbanización en las viejas ciudades medievales”.

La localidad se constituye como municipio en mayo de 1847, dada la numerosa población y el ascenso económico ya alcanzado. Más tarde, en enero de 1860, se inaugura el Ayuntamiento, del cual es designado teniente gobernador Bernardo Villamil y nombrado alcalde Lorenzo Jay.

Pero la declaración del título de Villa no llega hasta el primero de diciembre de 1870, cuando al  amparo  de un  Real Decreto de la Regencia  del Reino Español, se le concede dicha condición. Tras el acontecimiento, el Ayuntamiento acuerda el escudo a usar por la Casa Consistorial y en el sello de la correspondencia.

Una peculiaridad de las edificaciones de la Villa durante la colonia, fue que siguiendo una ordenanza del gobernador Bernardo Villamil de la Góngora, todas las construcciones ubicadas en las calles de sur a norte, tenían obligatoriamente portales, mientras que de este a oeste, carecían de ellos. Esto fue génesis de una particularidad urbana que caracteriza a la ciudad.

Igualmente las viviendas se identificaron por tener un patio interior en su lateral, para permitir ventilación e iluminación. Costumbre que se mantuvo hasta entrado el siglo XX.

A través del universo de las imágenes los invitamos a que nos acompañen a descubrir las huellas de la arquitectura colonial en Guantánamo.casa_mas_antigua_3024288

Vivienda más antigua de la ciudad, donde radicó la Comandancia militar de la Villa en la primera mitad del siglo XIX.

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Los portales eran rasgos representativos de la arquitectura colonial, como muestra esta casa, una de las mejor conservadas en la ciudad, ubicada en Pedro A. Pérez esquina a Aguilera.

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Museo provincial de Guantánamo, otrora cárcel de la ciudad, construida en 1862.

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Iglesia católica, cuya construcción terminó en 1864 y se ubicó en el espacio que concedieran para la Plaza de Armas, hoy parque José Martí.

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Escuela Enrique José Varona, antiguo Cuartel de Bomberos, otra de las edificaciones que mantiene el estilo colonial.

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Aquí radicó la primera estación ferroviaria de la urbe, en 1918 se le hicieron modificaciones. Esta tiene un gran deterioro actualmente.