chojesus

Maleta

Lo siento, le dijo él, mientras colocaba algunas piezas de ropa en la maleta abierta sobre la cama.
-No te sientas culpable. Los dos hemos errado y, desgraciadamente, ya es tarde.
Él continuó, en silencio, metiendo algunas cosas en la maleta. Ella le observaba pensativa, no había vuelta atrás, era el fin.
-Bueno, me voy…
-… pero ¿no te llevas nada más?
-No, quédate con todo. Bueno, con todo no, quiero que me devuelvas cada beso que te regalé.
Ella no se opuso y, en silencio, le fue devolviendo cada beso, uno a uno.
Y aquella noche comieron perdices y volvieron a ser felices.

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