Por Arianny Téllez Lamothe

A pesar de que Estados Unidos esparce su aliento de poder y dominación por todo el mundo, miles de personas alzan sus voces, con todas las fuerzas, en  rechazo al imperialismo.

Y esas son las que se multiplican para condenar las criminales guerras, el injerencismo yanqui, el bloqueo económico impuesto a la Isla o la usurpación de alrededor de 117 kilómetros de tierra cubana, con la ilegal base naval en Guantánamo.

Muchas de esas voces se alzan desde la más oriental de las provincias cubanas en el III Seminario Internacional por la Paz y la Abolición de las Bases Militares extranjeras; donde personalidades como Ramsey Clark, ex fiscal general de Estados Unidos y María Do Socorro Gomes, presidenta del Consejo Mundial por la Paz, promulgaron que la base naval constituye un peligro para Cuba y el Caribe, y  es una violación a la soberanía nacional.

Un lugar donde se violan los derechos humanos y en el que son sometidos aquellos “sospechosos” de terrorismo, ese terrorismo que tomaron como excusa para invadir, matar y atacar pueblos del Medio Oriente.

Por ello el reclamo, los debates, el reencuentro… para volver a exigir que el presidente Barack Obama cumpla con una de las promesas de su campaña: el cierre de la base naval de Guantánamo, para reclamar el regreso a la Patri ade los antiterroristas cubanos presos en cárceles del imperio, y para que se conozca la realidad de Cuba, una realidad que ahora muchos de ellos, en este Seminario, sienten nuevamente en su piel.

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