Archive for junio, 2013


Sobre esta famosa festividad se tienen varias versiones, lo cierto es que ocurrió de verdad y que pasó a ser una de las trifulcas más famosas en la historia de Cuba, tanto así que en la cotidianidad los cubanos solemos decir “esto va a terminar como en la fiesta del Guatao” cuando percibimos el peligro de algún enfrentamiento o “bronca” como se dice en el argot popular.
Según cuenta la primera versión, en el pueblito del Guatao en la provincia de La Habana, una señora llamada mamá Kindimba gustaba de organizar pequeños guateques (fiestas populares campesinas) en su casita los fines de semana. A este espacio concurrían trabajadores de los ingenios azucareros más cercanos donde conversaban unos, otros bailaban y cantaban al compás de algún tambor improvisado o alguna que otra guitarra.
Pero si había un condimento que nunca faltaba en estos festejos, era el aguardiente y precisamente por sus efectos secundarios un día surgió una controversia bien caliente entre dos trabajadores de diferentes ingenios, estos a la vez tenían dos amigos cada uno y estos a su vez cuatro más, por lo que cuando los improvisados repentistas (modo de interpretar la música campesina a través de improvisaciones) decidieron ir de la música a los golpes, ya se pueden imaginar ustedes cómo acabó la fiesta del Guatao.
Una segunda versión de este hecho cuentan algunos que en 1896 una sección de 200 soldados, guardias civiles y voluntarios españoles, al mando de un sargento , llevó a término una terrible e incalificable matanza, un día de fiesta, entre los moradores del pueblo, famoso por la cantidad de insurrectos, la cual tuvo un saldo de 18 muertos y 32 heridos graves quienes más tarde fallecieron. De ahí el dicho popular: “Terminó como la fiesta del Guatao”.
Según las referencias recogidas por Samuel Feijoó artista multifacético cubano, en su libro “Mitología Cubana” se trata de un baile celebrado el siglo pasado en ese pueblo habanero. La fecha no se precisa en ninguna de las versiones de la leyenda. Pero se afirma que fue un hecho real aquella descomunal riña entre los asistentes al jolgorio.
Un detalle poco difundido refiere que el propio Feijoó conoció a un asistente a ese baile quien le contó que una mujer muy bella del pueblo, Fela Cuesta, había originado el fabuloso combate a puñetazos con sus coqueterías. Sobre esa versión, escribió Feijoó estas décimas:
“Fiesta Famosa”
(fragmentos)
Hubo en el Guatao la fiesta
Más extraordinaria y rara
Cuando allí asomó la cara
Coqueta de Fela Cuesta.
Pronto comenzó una apuesta
Sobre quien bailaba a Fela.
Aquello prendió candela
De volantes «jaquimazos».
Golpeaban rostros «piñazos»,
Mordía a la espalda la espuela.
El griterío despedido
En la medianoche ardiente
De la atropellada gente
Se oyó por lo más tupido
Del monte. El enfurecido
Puño en flor se daba entero.
Por tal revuelto bronquero
De silletazos y muelas
Revolando, quedó Fela
Desmayada en un alero.
Tomado del Blog Hablando Cubano

Por Yaneysi Nolazco Rivera

desconocido

De él nunca supe su nombre, sólo sé que desde pequeña me llamó la atención: siempre callado, reservado, como si guardara muchos secretos, decía yo. Creo que simplemente vivía su mundo, y yo, aunque apenas lo conocía, estaba inquieta por saber qué le pasaba por la mente. Sin embargo, jamás tuve valor para acercarme.

Recuerdo que nunca lo vi jugar. No mostraba interés por las bolas, los papalotes o los carritos, aunque tampoco se decidía por las muñecas. Aún así, todos sabían que era raro, incluso yo en algún momento lo vi así, pero no era aquel niño que es raro porque disfruta estar apartado, o que simplemente quiere escapar de lo común. No. Él tenía su manera de ser especial, diferente, y era todo lo que le importaba.

En esa época vivía lo que los psicólogos llaman etapa de autoreconocimiento o negación, esa en la que luchan contra lo que les brota desde dentro.

Yo por mi parte, confieso que de no haber ido a la universidad y prestarle atención a la profe de esa materia, nunca lo hubiese comprendido. Antes de eso, solía decir al igual que el resto de la gente, que era un reprimido, o que era una desfachatez y una falta de respeto “descartarse”, después de haber sido el más macho, o haber formado una familia, como ha pasado con muchos casos. Aún tengo mis reservas sobre lo último.

Otra cosa que también sé muy bien es que muchos ni siquiera rebasan ese periodo, y prefieren estar “atapiña´os” llevando doble vida para estar bien con el mundo, como si no les importara ni consideraran a la persona que tienen a su lado. Eso, menos lo admito.

Pero con él no fue así. Él logró descubrirse, y al parecer, encontrarse a sí mismo no le desagradó. Supongo que finalmente halló su camino, y decidió seguir a su corazón sin pensar ni temer los comentarios y miradas de los demás, como había sido hasta ese momento.

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Desde entonces prefirió sentirse ella y no él, llevar un novio a casa, sentarse en el parque, caminar sin miedo, en ocasiones tomados de las manos, como una pareja hetero, aunque actuando con mesura, sin caer en la depravación. Yo me alegré por él, aun cuando no era ni una conocida ni su amiga.

Sin embargo, en casa no todo era alegría. Su padre nunca aceptó que su único hijo, su varón, sustituyera el lugar de la hermanita que no tuvo. Siempre lo aborrecía, no podía pronunciar su nombre, le repugnaba sólo de  escuchar su voz, verlo andar con chicos y chicas como él, y lo odiaba por exponerse de esa manera delante de sus socios.

Las peleas entre la madre y el padre por él eran recurrentes, e imagino que entre tanta violencia muchos veces se ganó algunos golpes. Cuando podía se escabullía, atravesaba la puerta y por al menos algunas horas, se olvidaba de todo.

Pensaba él que en los últimos tiempos corría con suerte, lo que no sospechó fue que su propio progenitor, por muy decepcionado que estuviera, tendría el valor de atentar contra su vida, y así fue. El día que ocurrió todo fue rápido, no tuvo tiempo de reaccionar, llegó a casa y justo allí, en un abrir y cerrar de ojos, sintió desmembrarse uno de sus brazos.

El padre no hizo ningún tipo de resistencia cuando llegó la policía, tenía una fría mirada, como de satisfacción por lo que hizo, como si de esa manera pusiera fin a la peor vergüenza de toda su vida.

Del muchacho no supe más nada, todavía no sé si pudieron salvarlo. La última imagen suya que tengo es la de una parte de su cuerpo mutilada y ensangrentada, aunque prefiero recordarlo como aquel inocente y callado niño, ese cuyo nombre aún desconozco, alguien que me hubiese encantado conocer.

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Tomado del Blog Desde este lado de la Isla

Por Michel Contreras

René González entregó el trofeo de la alegría villaclareña. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.

René González entregó el trofeo de la alegría villaclareña. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.

La Villa Clara de Ramón Moré, por fin, deshizo el maleficio. Los centrales llevaban seis derrotas seguidas en series finales, pero anoche reescribieron la historia ante Matanzas y se apuntaron su quinto galardón en el torneo doméstico.

Hubo de todo en el partido. Desde abridores explotados a destiempo hasta las infaltables pifias arbitrales. Sin embargo, las marquesinas las monopolizó el cuadrangular de Ariel Pestano, quien celebró el batazo como nunca en su larguísima carrera. Fue el suyo un Grand Slam lleno de morbo, salpicado por una euforia revanchista que contagió al estadio y dará pábulo a nuevos argumentos para ese culebrón manido que lo liga a Víctor Mesa.

Hasta la sexta entrada en que Pestano hizo lo que hizo, el duelo iba parejo a dos anotaciones por escuadra. Ariel Sánchez había puesto delante a la visita cuando haló para su mano un generoso envío de Misael Siverio, quien no gozó este martes de comando sobre sus lanzamientos en curva. Pero los anfitriones respondieron sin demora con un par de carreras salidas de la nada.

Esto es, sin ninguna conexión consistente: sencillo bombeado de Yeniet, error de apreciación que convirtió en imparable el foul de Varona, sacrificio de Danel, boleto intencional a Pestano y hit corto de Sarduy al bosque derecho, tras descolgarse en busca de una slider demasiado previsible. Los breaks, que pesan tanto, obraban a favor de los locales…

No cerró su bocaza el Cocodrilo y mordió por segunda ocasión en el cuarto episodio, combinando el sencillo de Heredia con tubey de Santoya y elevado a lo profundo de Yadiel. El desafío volvía a estar como al comienzo, y la tensión se respiraba espesa, envenenada.

En el quinto, lo juro, dio la impresión de que el mundo se acababa (léase, el dual meet se puso al borde de regresar al Victoria de Girón). Los de rojo explotaron al zurdo de Placetas, y Gracial vino a batear con los ángulos llenos y un out frente a Jonder Martínez. Entonces salió un fly rumbo al right field, y Lázaro Ramírez, como versus Cienfuegos, tiró a home para frustrar el ‘pisa y corre’.

¿Que qué pasó? Pues sucedió que Heredia trazó un bello abanico por dentro, tocó el plato con el tiempo justo, y Juan de Dios León lo puso out equivocadamente. De lo que pudo ser a lo que fue hubo un trecho, y el score mantuvo el equilibrio. En gran medida por la falta de oportunidad ofensiva yumurina, pero en parte, también, por el umpire.

Una entrada después empezó el mundo en el Sandino. A esas alturas se produjo el susodicho terremoto de magnitud 300 en la escala de Pestano, y la gente, que hacía rato se ilusionaba a mares, se soltó a vociferar todo el tamaño de sus esperanzas.

El máscara llegó al home plate luego del hit de Danel Castro, siempre grande. La pizarra decía que la vida marchaba 3×2, y entonces, con la rabia chorreándole del swing, se alió a Maykel Martínez para meter la esférica del otro lado de la cerca y consiguió, 22 años después de debutar, su momento dorado en el béisbol nacional.

La noche, literalmente, se movía. Defraudada durante mucho tiempo, la afición empinaba su papalote de ambiciones con la felicidad de un niño con un papalote de papel. Así, poco importó más tarde cuando los matanceros, valerosos, descontaron tres rayas contra un Jonder Martínez agotado por el sobresfuerzo de estos días. El mal estaba hecho, y lo ratificó Sarduy con un jonrón de última hora.

Ganó el que fue mejor. La Naranja gozó de superioridad en el pitcheo abridor, en los relevos, en el arte de defender el campo y la capacidad para batear en situaciones límite. Sus refuerzos lucieron como villaclareños, y los peloteros de la casa, como fieras.

(Del otro lado, el Cocodrilo dejó ver que sus ganas superan sus opciones. Anoche volvió a dar fe del hambre con que juega a la pelota, pero de nuevo lo liquidó el sombrío entorno de su staff de lanzadores. Para colmo, dejó hombres en base de la segunda a la novena entradas, y con tanto agujero no se puede vestir una camisa).

Venga el aplauso, pues, para el campeón. Que lo merece. Sufrió hasta lo indecible para clasificar –esto se ha hecho habitual en los monarcas nacionales-, pero sacó la casta, se guardó los nervios y logró el pasaporte al paraíso.

Ahora mismo, Moré y sus jugadores son culpables de enloquecer a una provincia.

Positivo: Las ocho carreras de Villa Clara fueron impulsadas por los tres hombres del fondo del line up. Negativo: El bullpen matancero -¡otra vez!- estuvo de lágrimas. Preocupante: Algo hay que hacer, y pronto, para mejorar el arbitraje. Incomprensible: En los primeros seis capítulos, Matanzas solo anotó dos veces con nueve hits (entre ellos doble y cuadrangular) y una base por bolas.

EL JUEGO AL DESNUDO

                 1  2  3  4  5  6  7  8  9     C    H    E
 VS: MTZ         1  0  0  1  0  0  0  3  0     5   15    1
HC: VCL         0  2  0  0  0  5  0  1  –     8    9    0

G: J. Martínez.

P: J. Suárez.

MATANZAS

*Heredia (5-3, 2 CI); Sánchez (5-2, HR, CI, CA, SO); Fernández (4-0, BB); Gracial (5-1, CA, SO); Herrera (5-2, CA, 2 SO); Santoya (3-2, doble) [Duque, 8vo (2-1, CA)]; Hernández (3-2, CI, SF); Benavides (2-0, 2 SO) [Valdés, 6to (1-0)] [Castellanos, 8vo (1-1, CI, CA)]; Mesa (3-1, BB, SO).

*Suárez (5.1, 18-4, 4 C, 3 CL, SO, 3 BB, BI); Fuentes (0.0, 1-1, 2 C, 2 CL, DB); Martínez (0.2, 3-1, C, CL); Yera (0.1, 3-2); Delá (1.1, 5-1, C, Cl, 2 SO); San Martín (0.1, BB).

Quedados en base: 10.

Doble plays: Gracial, 5to; Valdés, 6to.

Error: Santoya, 6to.

Rollings/Elevados: 10/8.

Bateadores enfrentados/Strikes al primer envío: 42/22.

Valoración de la apertura: 45.

VILLA CLARA

*Ramírez (4-0, BB, SO); Manduley (4-0); Silva (3-2, CA, BB); Borrero (4-1, CA); Pérez (3-1, CA, SO, SH); Varona (3-1, 2 CA, DB); Castro (2-1, CI, CA, BB, SH); Pestano (3-1, HR, 4 CI, CA, BI, SO); Sarduy (4-2, HR, 3 CI, CA).

*Siverio (4.1, 19-7, 2 C, 2 CL, 3 SO, BB); Martínez (4.2, 20-8, 3 C, 3 CL, 4 So, BB).

Quedados en base: 4.

Doble play: Ramírez, 2do.

Cogido robando: Ramírez, 8vo.

Rollings/Elevados: 9/9.

Bateadores enfrentados/Strikes al primer envío: 37/21.

Valoración de la apertura: 43.

Tomado de Cubadebate

Desde este lado de la Isla

¿Podríamos traer de vuelta a especies extintas hace miles de años?

mamutPor Patricia Cáceres

Gracias a los avances en el campo de la genética, la idea de resucitar animales extintos ya no parece gravitar tan lejos de nuestras posibilidades.

Quizá un día, en lugar de ir de paseo al zoológico para contemplar las cebras, rinocerontes o leones, puedan ser vistos en todo su esplendor ejemplares de mamuts lanudos, felinos de dientes de sable, perezosos de Shasta y de otros tantos gigantes de la Era de Hielo.

Tras una expedición en el Ártico, realizada a principios de mayo del presente año, la Sociedad Geográfica rusa y especialistas de la Universidad Federal del Noreste (cuya sede radica en la ciudad de Yakutsk, Siberia oriental) aseguran estar cerca de lograr tal proeza.

Los investigadores analizaron la carcasa bien conservada de una hembra de mamut lanudo, que había sido localizada en agosto pasado en…

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Diana

Dicen que el hombre es el único ser que puede chocar dos veces con lagallo-desplumado misma piedra, quedó demostrado que un gallo, también.

Los vi llegar a la final, como hace 11 años. Pero bastó una entrada, un hit tras otro, 10 carreras y un cocodrilo crecido en su sed de lograr el triunfo, para quedarme totalmente ciega.

Si bien es cierto que llegaron casi desplumados al José Antonio Huelga, los del Yayabo supieron germinar de las cenizas, cual “gallo” fénix en el partido del viernes, para llevarse una victoria a fuerza de lo que no hay dudas, saben hacer mejor, batear.

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La despedida

A Nicolás Trujillo Matos, corrector de prensa, autodidacta, quisquilloso en su trabajo, galante en la vida personal, seductor en sus buenos tiempos, hombre gentil, humano…

Por Yisell Rodríguez Milán

Nicolás Trujillo ( pullover a rayas), trabajó como corrector en el periódico Venceremos durante 40 años.

Guantánamo (Redacción Digital Venceremos) – Ayer (martes 4 de junio de 2013) , en la noche, se me murió un amigo. No era un amigo de mi edad, de esos que uno elige porque son contemporáneos, tampoco era uno de los de confidencias, ni de la infancia. Ni un amigo que es amigo de mis padres o de los amigos de mis padres. Era un amigo elegido, de esos con los que te topas pocas veces en la vida y que llamas así, amigo, no porque te cuente secretos sino porque lo sientes cercano aunque sea viejo, tenga tantas canas como permiten sus casi 70 años, manías incorregibles, nostalgias incomprensibles, y le tienes cariño, y lo respetas, y de verdad te hubiese gustado que hubiese sido tu amigo desde antes… o por mucho más tiempo.

Se llamaba, hasta ayer, Nicolás. Pero yo le decía y siempre le diré Truji, por su apellido y su carisma, y el me decía “titi” (a mí y a todas las jovencitas). Ahora que lo pienso se me fue debiéndole una entrevista: porque él era el corrector de prensa más antiguo del Venceremos hasta que se jubiló hace unos meses.

A mí me gustaba que Trujillo revisara mis textos de reportera en ciernes. A otros no. Él podía llegar a ser extremadamente quisquilloso con las correcciones gramaticales y tenía sus vicios: si encontraba una frase “oscura” no buscaba aclararla sino que la eliminaba, si una palabra estaba mal empleada la cambiaba sin preguntar, quitaba líneas del final de una información sin colegiar con el reportero porque decía que “la pirámide invertida hay que respetarla” y “siempre sobran palabras”.

Tranquilo y con un cigarrillo o un lapicero de tinta roja en las manos, lo recordaré. Haré lo mismo con sus consejos de 40 años de experiencia (desde 1972) en la prensa cubana. Espero que los demás también lo hagan, en especial porque Trujillo forma parte de la historia humana de ese semanario rojo y negro, y también porque a muchos de los que por allí pasaron les sirvió de maestro, de amigo, de fuente de información y de alegrías, de ejemplo de perseverancia y autosuperación. Porque al Truji nadie lo enseñó a corregir, así como tampoco le enseñaron a ser un hombre bueno, y lo era.

Dicen que padecía de cáncer, esa mala enfermedad que le carcome a uno todo menos los buenos sentimientos, y que falleció de un paro respiratorio uno o dos días después de una intervención quirúrgica. Pero a mí, que me enteré por el chat de Facebook de su muerte, me parece que todo es mentira… aunque sepa que es verdad.  Todavía me parece que, a lo mejor, cuando regrese a Guantánamo, me lo toparé en alguna guagua.