Por Arianny Téllez Lamothe y Yaneysi Nolazco Rivera

Foto: Adriel Bosch Cascaret

Sólo siete años tenía cuando aprendía, de sólo mirar, el arte de tejer. A esa edad sus ojitos de niña curiosa ya no se conformaban con jugar con muñecas negras de trapo, ella quería saber cómo las artesanas las confeccionaban con sus propias manos, y podían hacer tantos detalles y ropitas con apenas dos hierritos que se entrecruzaban uno con otro.

No faltó mucho para que María Lourdes Carrión Espejo cogiera destreza en la materia, y sin muchos complicaciones, utilizando los puntos más simples y comunes, hizo de todo un poco.

“Hago vestiditos de niña de tela con algunas piezas tejidas, bolsas, muy de moda por estos tiempos, carteras… Pero también me dedico a confeccionar aretes y collares con otros materiales, “dice.

Estas artesanas confeccionan ropas, bolsas y carteras tejidas, muñecas de trapo, aretes, collares…

Junto a sus otras compañeras de oficio, en especial con Virgilia, intenta, a través de un taller infantil, transmitir sus conocimientos a las nuevas generaciones, pues “en otras épocas las jóvenes solían motivarse por esto, pero ahora, es más bien raro encontrar a una tejiendo, o que simplemente le guste”.

Tras ese propósito es que se reúnen los primeros viernes de cada mes, justo a las cuatro de la tarde, en su espacio fijo llamado Mujeres creadoras Vilma Espín, sito en Aguilera entre 12 y 13 Este; el cual convoca a las artesanas populares como ella, instructores de arte, promotores de Cultura y la comunidad en general.

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