Por Arianny TÉLLEZ L., Yaneysi NOLAZCO R. y Adriel BOSCH C.

Adriel Bosch C.

A cualquier caminante o amante de la arquitectura le resulta difícil no apreciar la monumental belleza que distingue a las edificaciones del guantanamero José Leticio Salcines del resto de las pertenecientes al estilo ecléctico. En su mayoría se ubican en el centro de la ciudad, posicionadas allí como una prueba fiel de la visión futurista de su creador.

Algunos lo catalogan como el arquitecto de las esquinas, debido a su predilección o quizás suerte de construir en ángulos vacíos, mientras que para otros, fue simplemente un urbanista en esencia.

Es típico en sus obras el empleo de los códigos del Beaux Arts de París, estilo arquitectónico que conoció durante su formación en tierras francesas y que hace referencia al clasicismo académico; de ahí su tendencia a la simetría en algunos casos, la jerarquía de espacios y la gran profusión de los detalles.

Sus obras descollan dentro del eclecticismo local, por sus grandes formatos y peculiar belleza.

Ahí les va, la segunda parte y final de los vestigios del estilo arquitectónico ecléctico en la ciudad más oriental, entre ellos, algunos de los diseños de quien sin dudas, revitalizó la imagen urbanística guantanamera a inicios del siglo XX.

El actual Modibar Estilos se encuentra en una edificación que data de la primera mitad del siglo XX. Actualmente llama la atención por su colorido, después de una recuperación.

Otra de las antiguas viviendas biplantas construidas en la línea eclíptica. Es sede de la filial local de la Unión Nacional de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción.

La casa del alcalde Salas en 1925, es hoy el Archivo Histórico Provincial de Guantánamo. En sus columnas y paredes externas destaca el uso del hormigón armado.

La Logia Reconciliación.

Las altas columnas es un sello característico del eclecticismo guantanamero, como se puede apreciar en la escuela especial José A. Echevarría.

La Iglesia Metodista de San Pablo sobresale por su campanario en forma de aguja, único en la ciudad. Levantada en 1915 bajo tendencia del neogótico, simula el estilo de algunas iglesias rurales norteamericanas.

Con la construcción del Casino Español en 1920, los descendientes de catalanes de la villa quisieron mostrar su poderío. Allí se ubica la Casa de la Cultura Rubén López Sabariego, hoy en reparación.

Muchas esquinas se ven embellecidas con construcciones erigidas en este estilo arquitectónico. En la foto: el bar-cafetería Olimpia.

Influido por las corrientes del Beaux Arts, en 1919 el arquitecto José Leticio Salcines levanta su imponente casa familiar. Conocido como el Palacio Salcines, acoge una galería de arte, el Museo de Artes Decorativas y las oficinas del Centro Provincial de Patrimonio. Agrupa trabajos de escultura, en bajo y alto relieve, que sirven de sostén formal al edificio en los exteriores. Monumento local desde el 2003. Sobre su cúpula se alza la escultura de la Fama, esculpida en fibrocemento por el italiano Américo Chini. Esta estatuilla es desde 1995 símbolo de la ciudad de Guantánamo.

Una vivienda típica de las construidas con mampostería en cierto período del segundo cuarto del siglo XX.

Este Banco de Créditos y Comercio, situado en la intercepción de las calles Calixto García y Los Maceo, es del 1914. Las dos columnas de la entrada resultan imponentes, y más con la sobriedad del resto de la fachada.

La sede de la Dirección provincial de Educación acogía las oficinas de la Guantánamo Sugar Company. Fue construida en 1919 por Salcines.

Este es un buen ejemplo de por qué a Salcines le llamaban el arquitecto de las esquinas: la Plaza del Mercado. Fue inaugurado el 19 de enero de 1921, y tiene influencias de la Opera de París.

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