Aún recuerdo los 21 de septiembre cuando era pionera. Los comentarios con los compañeritos del aula, las especulaciones sobre lo que haríamos esa noche, los ensayos en el receso de las consignas y toda creación que volaba de nuestra imaginación.

Ese día era un acontecimiento para los muchachos del barrio y un “sufrimiento” para los pequeños que tenían unos deseos desesperados por crecer y salir junto a los grandes a “tomar” las calles de la ciudad.

Yo era la encargada de organizar en la cuadra, junto a la presidenta del CDR, el mayor evento para los infantes comunistas: la guardia pioneril. Todo, desde bien temprano, tenía que planificarse, el uniforme, el posible recorrido, los poemas, canciones y otras manifestaciones a presentar si “asaltábamos” algún lugar, y hasta adornábamos la cuadra con cadenetas, pencas de coco…

Desde las 7 de la tarde nos reuníamos en el portal de la casa de Ínea, la presidenta, e íbamos a sacar a los morosos, para alrededor de las 8:30 de la noche comenzar con el sube y baja de las calles en el  barrio.

Recuerdo las luchas de consignas que establecíamos con grupos de pioneros de otras cuadras, ¡Viva, Fidel, Raúl, la Revolución, los pioneros!.. se escucha de los que más alto gritaban. Al otro día, algunos, casi no podían hablar, porque la gritería, junto con el sereno,  le “tomaban” la voz.

Era una fiesta de colores, pañoletas azules, rojas, uniformes blancos y rojos, blancos y amarillos, alboroto por todos lados, risas, congas improvisadas, pero también compromiso, que  se iba forjando desde chiquiticos.

Pero el tiempo ha pasado, dejé de ser una pionera y los 21 de septiembre ya no son aquellas fiestas que yo y los muchachos del barrio disfrutábamos tanto, poco a poco se ha ido apagando y apenas se ve a los pequeños traviesos, comandados por los mayores del CDR, alborotando las calles.

Y ahora con los cambios previstos para las guardias pioneriles, sí que extrañaré a los chiquillos bullisiosos en las calles, recitando las consignas desde antes de mis tiempos.

Esta vez, de acuerdo a autoridades cederistas en la provincia,  se desarrollarán en las cuadras encuentros con cederistas destacados, combatientes, colaboradores, se realizarán exposiciones, conversatorios y otras actividades en aras de fortalecer los valores en las bisoñas generaciones.

La época es otra y como también lo es el momento, a los de ahora les toca celebrar en las mismos CDR, y en el futuro, tal vez, de una manera distinta a mis posibles hijos.

Mientras tanto me regocijo en aquellos recuerdos de la infancia, cuando organizaba con suma responsabilidad, durante la primeria y la secundaria, el mejor de los acontecimientos para los niños cederistas de la cuadra.

 

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