Los sueños de alcanzar el espacio han sido motivo de inspiración para la creación de obras literarias de ciencia-ficción como De la Tierra a la luna de Julio Verne, y de  la película Viaje a la luna, la primera de ese género,dirigida por el francés Georges Méliès, en 1902.

Quizás estos hombres nunca imaginaron que su quimera se haría realidad y fuera parte de esa conquista, un cosmonauta de la tierra descubierta por Colón…

Hace ya 32 años, el 18 de septiembre de 1980 Arnaldo Tamayo Méndez  se convirtió en uno de los primeros seres humanos y el pionero en Latinoamérica en visitar el cosmos.

El hecho de que un negro de procedencia humilde y de un país pobre pudiera admirar los colores del planeta desde el espacio, resultó un importante acontecimiento en la historia.

Tamayo viajó como cosmonauta investigador junto al ruso Yuri Romanenko a bordo de la nave Soyuz 38, como parte del programa Intercosmo  promovido por la antigua Unión Soviética, con el fin de posibilitar la realización de experimentos en diferentes campos científicos con países con menos recursos, entre ellos, Cuba.

Los siete días y 20 minutos en el espacio y las investigaciones realizadas desde “arriba”, se monitorearon en el mundo por los diferentes medios de prensa, pero en Cuba, las expectativas fueron inmensas.

El hoy General de Brigada de las Fuerzas Armadas Revolucionarias,  vistió de gala a la ciencia nacional al realizar con éxito los experimentos planificados  y demostró que un país subdesarrollado sí puede aprovechar las nuevas tecnologías.

Sobre su importancia, en una entrevista expresó: “Mi vuelo al cosmos sería no solo un logro de la Revolución, de nuestro pueblo. Creo que cabe enmarcar este éxito, este gran acontecimiento en un marco más amplio: nuestro continente”.

Para beneplácito de los guantanameros el módulo de descenso de la nave en la cual tocaron tierra Tamayo y Romanenko, descansa en el Museo Provincial junto a algunos objetos que acompañaron en su misión al cosmonauta.

 

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