Recuerdo que apenas tenía 10 años. Estaba estudiando en la escuela primaria 24 de Febrero y se acercaba el primero de mayo. Ese día la maestra Ivonne nos dijo que algunos alumnos iban a tener un protagonismo especial en el desfile.

En esa ocasión, como ha pasado varias veces, Educación sería el primer sector en desfilar por la plaza guantanamera Mariana Grajales, y nuestra primaria iba a ser la primera en la representación.

Enseguida nos dispusimos a “masacrar” a la maestra a preguntas: “A qué hora había que estar, que teníamos que llevar, había que hacer banderas, llevar merienda…”.

La seño nos dio las precisiones y el primero bien tempranito, antes de que salieran los primeros rayos de sol nuestros padres nos dejaron en la escuela y partieron luego a sus respectivos lugares de concentraciones, no sin antes pedirles a los maestros cientos de veces que cuidaran bien a sus retoños.

Estábamos todos súper alegres, pero la emoción aumentó cuando llegó un carro disfrazado de aula-carroza; iríamos en él al desfile. Todos podrían vernos incluso mediante la televisión.

Y efectivamente fue un día inolvidable en la carroza escolar del primero de mayo. Con ella pudimos representar a los estudiantes en sus aulas recibiendo las lecciones, estuvimos a la vista de los presentes y hasta salimos por televisión.

Además los pequeños que siempre van de la mano de sus padres, esa vez pudieron ser protagonistas en el desfile.

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