Todavía podía sentirse el frío de la mañana y los rayos del astro rey aún no calentaban lo suficiente cuando llegaban al seminternado de 24 de febrero en  Guantánamo,  los estudiantes, niños de 5 a 11 años.

Unos de manos de los padres, quienes depositaban el beso de cada amanecer en sus mejillas.Otros, los más creciditos, en compañía de sus amiguitos del centro de estudios primarios.

El entusiasmo era contagioso y a la vez especial, porque celebraban un importante acontecimiento, el reinicio de la guerra por la independencia de Cuba, la necesaria, esa que preparó Martí desde el exilio y que unió a veteranos de la anterior y agasajó a los jóvenes que decidieron empuñar las armas, hace 127 años.

Una exposición de varios dibujos de alumnos de preescolar a sexto, ilustró el hecho histórico del 24 de febrero, fecha que nombra la escuela donde estudian alumnos como Omar Alejandro Parra Gracial, de tercer grado.

“Yo pinté a Pedro Agustín Pérez, mambí que estuvo a cargo del alzamiento en nuestra provincia”, nos comenta y muestra a la vez, con la timidez de un artista incipiente su obra de arte.

Mientras Yusner Martínez Fisso, de sexto grado, diestro en el tambor y en el empleo de los lápices de colores, nos dice que los dibujos animados de Elpidio Valdés lo alentaron a dejar plasmado en una hoja de papel cómo los mambises derrotaban en el campo de batalla a tropas españolas.

En la plaza en un matutino especial, alumnos integrantes de la cantoría “Traviesa” y adiestrados por la joven instructora de arte Yarelis Turro Hinojosa, rememoraron la labor del Héroe Nacional para preparar la guerra necesaria y describieron los eventos que acontecieron ese día en la zona Oriental del país.

“Los fragmentos que utilizamos lo buscaron los propios niños en los libros de Historia de Cuba. Esta es una manera de que ellos aprehendan los conocimientos sobre la etapa”, acentúa una de los cuatro instructores encargados de elevar el gusto estético en estudiantes y profesores de la escuela. Allí maestros y estudiantes entonaron las notas del himno de Bayamo y de otro, que estoy segura, sólo se canta en esa escuela: el del 24 de febrero. Febrero 24 tu brillante, resplandor el alma nos anima y enaltece el corazón… se oyó en el centro y sus alrededores el canto que evoca los sucesos.

Entre esos infantes se encuentra Víctor Manuel Ribas Turro, de cuarto grado, quien nos hace una breve reseña del alzamiento en La Confianza, la firma del acta por 26 combatientes guantanameros ese día, y asegura que lo que sabe se lo debe Clara, su maestra.

En esa escuela los mil 442 alumnos conocen a través de las clases de Historia, la lectura, visitas a mausoleos y tarjas e intercambios con historiadores, tanto de la gesta independentista como de los héroes y mártires, enfatiza la experimentada profe Melba Rosa Mcfalares Gadner.

Tal afirmación la confirma Cessia Rodríguez Faure, una pequeña de 8 años que cursa el segundo grado, quien nos intercepta sonriente antes de salir de la primaria, para decirnos que estaba muy orgullosa de que su escuela se llamara 24 de febrero, fecha en que Periquito Pérez se alzó para defender nuestra independencia.

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