El triunfo de enero de 1959 se le atravesó como una espina en la garganta al águila imperial acostumbrada a mantener bajo sus garras a varias naciones, cuyos gobierno responden a los intereses made in USA.
Por ello resultaba inaceptable que, frente a sus narices, una pequeña isla lograra despojarse de su dominio para ser el mismo pueblo el que forjara el destino de su país.
Después de más de 50 años de Revolución aún continúa en la garganta del águila la espina que, a través de los años, se vuelve más gruesa a medida que avanza y se fortalece el sistema Socialista cubano.
Muchos han sido los intentos yanquis por convertirse nuevamente en el dueño de Cuba, tal como la fallida invasión por playa Girón en 1961, primera derrota del imperialismo en América.
Igualmente se pueden mencionar los disímiles actos terroristas cometidos contra nuestro país, entre los que sobresalen, por ejemplo, la voladura de una aeronave civil en 1676, frente a las costas de Barbados, en el que perecieron 73 personas y la serie de atentados contra instalaciones turísticas en 1997 y 1998.
Tan macabros actos cuentan en el historial de Luis Posada Carriles, quien fue financiado y apoyado por el gobierno de ese país que actualmente lo protege para evitar que revele la información sobre sus antiguas relaciones, compromisos y vínculos en la ejecución de los diferentes planes criminales.
Otra de las acciones que desarrolla el estado norteamericano está el fomento de la subversión interna con el fin de desestabilizar el orden en el país y desacreditar el gobierno cubano, para la cual desembolsa significativas sumas de dinero.
Suficientes pruebas ha presentado la isla en la serie Las razones de Cuba, de las maniobras encubiertas y de las mentiras que promueven desde aquí grupúsculos contrarrevolucionarios y oportunistas, que son mojados con jugosas tajadas.
Recientemente salieron a relucir cuestionamientos sobre la eficacia de estos programas, los cuáles han costado al Departamento de Estado más de 200 millones 826 mil dólares desde 1997, la mayoría gestionados por la Agencia de EE.UU para el Desarrollo Internacional (USAID, por las cifras en inglés) según señaló en unos de los trabajos publicados en el sitio web Cubadebate.
En el mismo medio digital de prensa, se destacó otro artículo, divulgado en el periódico estadounidense The Miami Herald en el que Fulton Armstrong, Asesor de la de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado de ese país, quien también muestra escepticismo y señala que “como los otros millones de dólares que hemos gastado para derrocar al gobierno cubano, estos programas han fracasado”.
Hoy Cuba está inmersa en la actualización del modelo económico, voluntad que nada frenará, estimulada por el propósito de perfeccionar el Socialismo, que es a lo que vamos, no a otra cosa, como quisieran nuestros enemigos.

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