El subteniente Vladimir Vargas Delgado, jefe de la Compañía del Comando Territorial del municipio de Guantánamo, no se asombró cuando le dijeron que tenía que cumplir una misión en Maisí. Pero al llegar al terreno se percató de que esa no sería como las demás.

El encargo era rescatar el cuerpo de un adolescente que había caído en una cueva (furnia) de 78 metros de profundidad. “El terreno era muy peligroso, con escombros y tramos de fácil desprendimiento, a pesar de ello, no flaqueé”, rememora.

Esta acción le mereció a Vladimir la Medalla del Valor otorgada por el Consejo de Estado de la República de Cuba, en el 2006.

Al historial de este bombero también se suman tres medallas por el Servicio Distinguido, concedidas por el Ministerio del Interior (MININT) en la provincia y el pasado octubre se le impuso la Abel Santamaría, a propuesta de la Unión de Jóvenes Comunistas.

“Las personas ven al bombero solamente como un apagador de fuego, pero nuestro trabajo implica mucho más que eso: actuamos en accidentes de tránsito, derrumbes, escapes de sustancias químicas, rescate y salvamento de personas desaparecidas en el mar, presas, ríos o cuevas y atrapadas en elevadores, edificios, entre otras acciones”, refiere.

“En ellas -continúa- constantemente arriesgamos la vida, en varias ocasiones yo he estado al punto de perderla. Una vez me hospitalizaron por inhalación de gases tóxicos, en este caso petróleo, durante un rescate en un accidente del tránsito”, cuenta el combatiente con 10 años de experiencia.

Explica que la mayor reserva del Cuerpo de Bomberos está en los muchachos que pasan el Servicio Militar en los Comandos, allí reciben una preparación intensiva durante 15 o 20 días, además de la física y la político-ideológica diaria y las clases, regidas por un plan de estudio.

“Cuando concluyen, si desean incorporarse a nuestras filas se preparan en la Escuela nacional de incendios Mártires de calle Patria, en Ciudad de La Habana, o pueden inscribirse en la Asociación de Bomberos Voluntarios y participar en diversas actividades”, acota.

Destaca, además, que la profesión se puede estudiar hasta el nivel superior, la ingeniería en incendio, por ejemplo, es una de las especialidades.

“Nosotros tenemos que conocer de química porque hay sustancias que se aplacan con espuma y no con agua, y por ejemplo, el técnico de salvamento y rescate debe saber sobre primeros auxilios; la preparación es más que ejercicios para desarrollar la agilidad y la fuerza”, subraya.

¿Si echara el tiempo atrás, volverías a ser bombero?

Ante la pregunta, una sonrisa le ilumina el rostro. “Siempre le voy a agradecer a mi hermano por avisarme de la convocatoria hecha por el MININT en el 2001 para ingresar en el Comando de Rescate y Salvamento como técnico, en donde estuve ocho años. Después de eso ha llovido cantidad y he adquirido mucha experiencia.

“Indiscutiblemente, si volviera a nacer, sería bombero”, finaliza.

El pasado sábado, en un acto político-cultural en la Plaza 11 de Abril, Vladimir Vargas Delgado junto a sus compañeros celebró el aniversario 315 de la creación del primer Cuerpo de Bomberos en Santa Clara, en el año 1696.

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